¿Ciudades o flores?

“Hola Elena. No me gustan mucho las ciudades pero aun así he pedido tu libro.”

Ésta es la versión corta del mensaje que me mandó una muy buena amiga hace unos días.

Lo expresó de forma más cuidadosa y cariñosa, pero en resumen quedaba en eso. Ella había comprado el “Pájaro feliz” porque lo había hecho yo. Fue un acto de cariño hacia mí y, como si no bastara con ello, yo sabía que encima iba a dedicarle tiempo. Y tiempo es justo de lo que menos tiene esta amiga de la que te cuento. Trabajando como médico y encima con un niño pequeño no quedan muchos ratos libres…

Con sentimientos algo encontrados esperaba entonces su reacción. Y después de una semana me llegó la imagen que puedes ver en este post.

“¡Precioso!”, fue mi primer pensamiento y se lo escribí enseguida. Los colores, la luz – me encantó…

Pero una pregunta me estaba torturando: “¿Cómo te sentiste cuándo lo estuviste coloreando?”

“Bien. Primero tuve que apagar mi mente pero después lo disfruté. Me lo he pasado muy bien.”

¡Qué alivio! Yo sabía que ella coloreaba de vez en cuando, pero siempre motivos florales o mandalas. Ciudades eran una experiencia completamente nueva para ella y – lo que es lo más importante – disfrutó con ella.

¡Felicidades para mi amiga, que se ha atrevido a hacer algo nuevo y que lo ha disfrutado! ¡Y felicidades para todos los que estáis haciendo lo mismo!